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                                                                       Redacción CMC octubre 25, 2014.                                                            Integrantes de Cine y medios comunitarios, los conferencistas Axel Köhler y Carlos Y. Flores, y los ganadores de la convocatoria “Mi experiencia MICVI 2014” durante el cierre de la Muestra en el Museo de Arte Popular.

 

Redacción CMC

México, D.F. Luego de 4 meses, la Muestra Internacional de Cine y Video Indígena 2014 (MICVI), Tejiendo nuestra audiovisión llegó a su fin el pasado sábado 25 de octubre en el Museo de Arte Popular (MAP) de la Ciudad de México. El ciclo cinematográfico –que exhibió 57 materiales entre cortos, medios y largometrajes comunitarios y colaborativos– culminó con un programa dedicado a la tercera y última edición del Proyecto Videoastas Indígenas de la Frontera Sur (Chiapas, México). Asimismo, se contó con la presencia del doctor Axel Köhler, quien fue invitado por la sede desde San Cristóbal de las Casas, Chiapas, en el marco del evento. Al finalizar, el doctor Carlos Y. Flores hizo un breve comentario sobre sus video-documentales colaborativos K’ixba’l (Vergüenza, 2011) y Dos Justicias: Los retos de la Coordinación Interlegal (2012), proyectados durante el arranque en MAP.

En un emotivo cierre dedicado al lamentable caso de los 43 jóvenes normalistas desaparecidos hace un mes en el municipio de Ayotzinapa, Guerrero, Cine y medios comunitarios agradeció a los asistentes por su interés en el audiovisual comunitario. A esto se sumó la respuesta de algunos espectadores a una convocatoria que el colectivo lanzó la semana pasada a través de redes sociales, donde los invitaron para que compartieran una reflexión sobre su experiencia en MICVI 2014.

A continuación, se reproducen íntegramente las reflexiones vertidas por los cinéfilos en el marco de dicha convocatoria, a fin de clausurar oficialmente sus actividades y tener un diálogo más cercano con el público asistente.

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Es la primera vez que asisto a la Muestra Internacional de Cine y Video Indígena; en particular esta experiencia me ha ayudado a comprender las problemáticas por las que atraviesa nuestro país, puesto que algunos de los documentales que se presentaron daban cuenta de ello, al presentar historias reales de problemas cotidianos, que a veces suelen pasar desapercibidos.

Me llamó la atención ver cómo algunos problemas de otros países son a veces tan parecidos a los que nos enfrentamos en México, y que de alguna manera como seres humanos que somos, buscamos la manera de solucionarlos. Aunque a veces las soluciones que proponemos van en contra de lo que para el gobierno es aceptable.

Asimismo me agradó la variedad de películas que se exhibieron en cuanto a temáticas y formatos en que éstas fueron realizadas, dado que se trata de mostrar una realidad desde diferentes ópticas y a veces desde la percepción particular del autor. Esto resulta interesante cuando queremos mostrar a los demás aquello que pensamos que sería importante que visualizaran y reflexionaran.

De igual manera considero que es un buen proyecto la realización de este tipo de eventos, porque es una oportunidad para reconocer y valorar la diversidad tanto a nivel nacional como internacional.

Sonia Suárez Martínez

Egresada de la Licenciatura en Pedagogía

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Mi experiencia en la Muestra de Cine y Video Indígena 2014 “Tejiendo nuestra audiovisión”

Mi experiencia con la muestra de cine y video indígena, se llevó a cabo el día sábado 4 de octubre del 2014, en el Museo de Arte Popular, con la presentación de 2 cintas: “K’ixba’l (vergüenza)” y “Dos justicias: Los retos de la coordinación interlegal”, donde para ser sinceros esas proyecciones fueron mi primer acercamiento a este tipo de cine donde se plasma la vida indígena. Ambas películas se desenvuelven en torno a una situación propia de la etnia, donde es evidente la ausencia de leyes que acoten la problemática, que a diferencia de nuestra ciudad, día a día ocurren y donde (teóricamente) se legisla bajo el régimen de la ley; ésta situación inevitablemente provoca que reflexionemos como espectadores.

Lo que en mi opinión respecta, lo interesante de este tipo de cine, es que todo gira en torno al aspecto social de la etnia en particular, donde no hay actores, guiones, y las video-imágenes “inocentemente” denotan (a mi parecer) que no hay una producción detrás de este este documental, sino simplemente se muestra la vida tal y como es, todo es espontáneo, lo cual hace a este cine, rico e interesante para el público.

En particular felicito a los involucrados que hacen posible que este material sea difundido para el conocimiento de todos nosotros; gracias a su esfuerzo, pasión y compromiso este movimiento seguirá vigente.

Miguel Ángel Aguilar Hernández

Ingeniero de procesos

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Hace ya bastantes años se oye por todos lados a manera de rosario dominical que “las raíces son importantes”… Una y otra vez… “Las raíces son importantes”… E inevitablemente siempre me asalta la pregunta, ¿en qué consiste su importancia o cómo será, que como raíces que son, las mantenemos enterradas tres metro bajo tierra? A veces me respondo que tal mantra es una buena medicina contra el dolor, la irritación y el mal olor que nos deja nuestro devenir en las instituciones contemporáneas; la política, la religión, la legalidad, el arte, la belleza. Y al vernos incapaces de modificar, alterar, o crear nuevas formas de mirar y aprehender todo ese cúmulo de instituciones que conforman eso que llamamos nuestra realidad actual, ese terrible mar de problemas que nuestra querida humanidad se ha echado encima con la finalidad encubierta de ahogarse en sus propias excrecencias, aparece a modo de paradoja que en “nuestras raíces” encontraremos respuesta a la mayoría de nuestras plegarias (porque las otras respuestas, sin duda, las brindan la ciencia y la tecnología), que las raíces nos sacarán de ese mar. Y las interrogantes siguen, pues ahora, al verme como resultado de una historia rota, destruida, estafada y robada en muchos sentidos y confundida en otros tantos, pero con unas dosis de maquillaje y botox, para que ya no nos resulta tan terrible, y al mismo tiempo verme como usuario de un lenguaje cuyo origen de su ejercicio fue a base de plomo y sangre (y lo sigue siendo, con otro tipo de violencia). Con todo eso me veo en la frágil decisión de tirarme al cálido mar de excrecencias, de jalar bien fuerte mis raíces hasta ese mar, o mejor enterrarme bien profundo con ellas, con todo lo que eso implica y sea lo que eso signifique.

David Arturo Rico Alvarez.

Lic. en Psicología

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Lo primero que llama mi atención es ver la poca audiencia en la sala, siempre hay cosas más importantes que hacer, centros turísticos que visitar en la ciudad, una larga lista de tareas pendientes que no dejan espacio para pensar-nos de otra manera.

Seguimos presenciando desde afuera, nosotros, los de aquí, los que no somos sino puñado de herencia, este legado insertado en un discurso oficial, con una párrafo a medias en los libros de historia.

Siendo los que incluyen, los que conocen y vanaglorian de su riqueza cultural, aunque a ciencia cierta desconozcamos algo poco menos que nada. Los que aclaran su piel, los que no saben de lunas y de la fiesta de estar vivos cada día.

Desde el genocidio a la llegada de los españoles hasta nuestros días, las comunidades originarias viven en una resistencia, los dueños del mundo en su campaña de incluirlos (y acomodándolos donde no estorben y dejen sus tierras a merced de su beneficio) nulifican su existencia, con mucho reconocimiento institucional y dejándonos a la mayoría  en una orfandad.

Atestiguarlos desde afuera, desde una butaca, desde la comodidad de nuestra “vida comprada” desde un empático criterio, desde la lástima o la superioridad.

Ellos, que hacen camino de los abuelos, de las enseñanzas de los antiguos, desde la mirada que barre el espacio y declara que todo es sagrado, ellos que con el acto transforman lo que en palabra, modas y clichés, se exhiben en vitrina de museo.

Mientras sigamos creyendo que las comunidades indígenas debieran tener un lugar, un espacio en esta parcela de tierra que generosamente podríamos compartirles, mientras andemos a ciegas con las fotos de cada día en la prensa, buscando las respuestas en teorías y balas, más lejano está ese mundo, ese que creemos posible y ya fue.

Hay silencio en la sala, me pregunto si por indiferencia o incomodidad porque caemos en la cuenta de que hay otras maneras de pensar-nos y con lágrimas de orgullo quisiéramos pedir, una bienvenida a ese universo amoroso que está tan alejado y dentro muy dentro de nosotros también.

Esta muestra permite, un acercamiento a la vida cotidiana, a la convivencia, al presente, lo cual nos deja muy claro que ni casi 500 años de una herida que a ratos sangra, que a ratos parece olvidada o que se anestesia, son suficientes para apagar un fuego que esta tierra alimenta y nos deja una frágil pero contundente promesa de que nuestra raza resurgirá

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Yazmín Ramírez Martínez

Psicóloga Educativa, Docente

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