En su segunda sede, la MICVI proyectó Ksxa’wnxi Ksxa’wna. Historia del cine y el video en los pueblos del Cauca (2012) de Mábel Lara. Al concluir, la maestra en Estudios de Arte y periodista colombiana, Marcela Quiñones, impartió una conferencia sobre los orígenes del cine en el departamento del Cauca.

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                                                                           Redacción CMC agosto 06, 2014.                                                                 Arranque de MICVI en la Universidad del Claustro de Sor Juana, Ciudad de México. A la izquierda, fotograma de “Ksxa´wnxi Ksxa´wna (Soñando lo soñado)”; a la derecha, la maestra Marcela Quiñones imparte una conferencia sobre la proyección.

 

Redacción CMC

México, D.F. Luego de iniciar en Museo de la Luz, la Muestra Internacional de Cine y Video Indígena “Tejiendo nuestra audiovisión” (MICVI) llega este mes a la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ), monumento histórico-arquitectónico y Patrimonio de la Humanidad que cuenta con una imponente sala de cine, en lo que antes fuera el convento novohispano de San Jerónimo y morada de la poetisa Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), mejor conocida como la “Décima Musa”.

El programa inició con Tejiendo memorias y vidas (2012) de Coralie Le Clec’h, único cortometraje que se repite en el arranque de cada sede, el cual retoma una entrevista realizada a la primera cineasta originaria de México, Teófila Palafox. Continuó Ksxa´wnxi Ksxa´wna (Soñando lo soñado). Historia del cine y el video en los pueblos del Cauca (2012) de Mábel Lara. Este trabajo incluye dos cortometrajes sobre los orígenes del cine en el departamento del Cauca, cuando Marta Rodríguez y Jorge Silva llegan a compartir sus conocimientos audiovisuales con las comunidades indígenas de Kokonuko. Al respecto, la maestra Marcela Quiñones apuntó:

“Marta Rodríguez es un nombre obligado al tratar este tema, quien desde los años sesenta ha trabajado con un sin número de comunidades para apoyar esta transferencia de medios y convertirse en un personaje importante del cine y el documental de Colombia”.

Originaria de Bogotá, Marta Rodríguez estudió filosofía y sociología. En 1961, viaja a París para estudiar cine y etnología, donde conoció al documentalista francés Jean Rouch (1917-2004). Respecto al primer cortometraje de la serie, la conferencista expresó que, desde la perspectiva de Rodríguez, existen características latentes en las producciones audiovisuales comunitarias:

“El yo colectivo, esa voz del indígena que habla por su propia experiencia, desde su propia cultura, de la problemática no personal sino de la comunidad entera… el segundo punto del que habla Marta [es]: identidad y resistencia”.

Según la maestra y periodista colombiana, el dispositivo audiovisual es aprovechado por las comunidades para recrear y afianzar la identidad, reconociéndola por medio de la cámara a fin de que los muestre como son, con una voz de resistencia a los otros: al gobierno capitalista, a los tratados de libre comercio y las necesidades que tienen como grupo. Sobre la resistencia, Marcela Quiñones aconseja preguntarse dónde se exhiben estos videos, quién los ve o en qué tipo de eventos se presenta. Son cuestionamientos válidos sobre todo cuando se revela la representación del archivo en el siguiente cortometraje, “lo tangible, lo material, esos viejos casetes de beta y las cintas que representan los más 40 años de trabajo en el CRIC”, afirma la periodista.

En el segundo cortometraje, Mábel Lara entrevista a Antonio Palechor, uno de los primeros comunicadores del naciente programa de comunicaciones del Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC. Este Consejo está organizado por los nasa, una comunidad que, junto con otros pueblos, trabaja para recuperar la tierra y la autonomía; su historia ha estado marcada por la represión, masacres y hostigamientos por parte de grupos paramilitares. Entre sus múltiples componentes, el CRIC cuenta con un programa de comunicación integrado por miembros de los resguardos, estudiantes y expertos en comunicación. Para esta organización, el trabajo con audiovisuales no solo cuenta como testimonio cultural de su identidad y las costumbres, pues evidencia lo político, la resistencia y las problemáticas.

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Logotipo del Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC.

Desde sus inicios, prosigue Quiñones, el cine indígena del Cauca ha narrado la lucha por la tierra. Son videos acerca de las recuperaciones que demuestran la incansable labor de las comunidades por recobrar su dignidad desde la reapropiación territorial. En una entrevista escrita, Mábel Lara afirma que “inicialmente hay que reconocer que el cine y el video indígena han tenido un desarrollo importante en las comunidades ancestrales colombianas y que de ahí parte el fenómeno que suscita el nacimiento del video indígena como subgénero dentro del género documental”. El video indígena del Cauca no posee un desarrollo cronológico pues depende de la evolución de las organizaciones sociales. De ahí el paralelismo entre los procesos sociales y el desarrollo videográfico. Para Lara, existen 4 etapas del desarrollo audiovisual indígena del Cauca:

  1. Presencia de Marta Rodríguez y Jorge Silva dentro de las comunidades.
  2. Surgimiento del CRIC, cuya tarea es implementar procesos de comunicación ente indígenas del Cauca.
  3. Uso militante del video o para denuncias (trabajos como el de la masacre del Nilo por Manuel Sánchez y Antonio Palechor).
  4. Etapa actual por el surgimiento de las “mingas”.

La minga (minka en quechua), precisa Marcela Quiñones, es una antigua tradición de trabajo comunitario o colectivo para fines sociales, entendiendo que un trabajo compartido para el bien común se hace más rápido y mejor. De ahí que la «minga audiovisual» represente un terreno donde se ha fortalecido la producción videográfica mediante festivales de difusión, redes de información y capacitación. De esta manera, Mábel Lara apuntará las principales temáticas que hacen parte del video indígena:

  • Protección y conservación del medio ambiente y la relación con la Madre Tierra.
  • Tratados de libre comercio.
  • Combustibles, monocultivos y soberanía alimentaria.
  • Lucha por la propiedad de la tierra.
  • Incursión de fuerzas armadas en territorios originarios.
  • Violación de Derechos Humanos y Aplicación del Derecho Internacional Humanitario.
  • Invisibilización de las comunidades en los medios de comunicación.
  • Procesos organizativos.
  • Rescate de valores ancestrales y la reconstrucción de la memoria.

El esfuerzo del material audiovisual producido por las comunidades no solo permite ver cuáles son sus preocupaciones, sino que representa su identidad, “como ese individuo que está detrás de la cámara, tienen una interpretación de su realidad, como quiere que la vea el otro”, señala la conferencista. Asimismo, la labor de difusión funge como una herramienta para que la cosmovisión indígena llegue a todos los rincones del planeta, “para que se expresen todas las miradas alternativas y todas las formas de vida propias. Nuevos idiomas y nuevos puntos de vista, nuevos contenidos que enriquecen el universo de la comunicación comunitaria y alternativa, como realizaciones al alcance de todos”, comentó la maestra.

En conclusión, el video juega el papel de memoria y archivo, de un elemento que resguarda parte de su identidad. Se utiliza para preservar el pasado, conocerlo y entenderlo sin etiquetarlo, concluye la periodista,

“para luego potencializarlo hacia la comunidad como herramienta que ayude a sus problemas, esa soberanía visual que plasma su realidad… De esta manera se podría afirmar que el video indígena ha desarrollado la reflexividad y el sentido de lo social según su desarrollo geopolítico dentro de las comunidades que lo enmarcan”.

 

La MICIVI 2014 continuará durante agosto en la UCSJ –los miércoles a las 16 hs., con excepción del 27 de agosto, que inicia a las 17 hs.– y hará una escala el jueves 21 de agosto, a las 17 hs., en el Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad UNAM.

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