CMC Muestra de taller de telar de cintura 190114
Redacción CMC enero 19, 2014
Dentro del taller de telar de cintura, se realizaron hermosas piezas como un hermoso huipil de tonalidades doradas (izquierda). A la derecha, la maestra Beatriz realiza una demostración de la técnica.

“Como nos decía una señora de la comunidad es toda una escuela, desde el kínder hasta la universidad (…) sigo aprendiendo porque es un conocimiento que no tiene límites”.

Rudi, maestra tejedora

Por: Sonia Suárez Martínez*

México, D.F. El pasado domingo 19 de enero se llevó a cabo la muestra Laxmanya nn’ an jnom del taller de telar de cintura de Suljaa´, Guerrero, en Galería La Chinampa de Ixtacalco, evento que se acompañó con música de la Costa Chica y montaña de Guerrero, interpretada por La Mixanteña de Santa Cecilia. Como resultado del taller, se mostraron trabajos de las mujeres participantes, algunas provenientes del Distrito Federal.

En entrevista con una de las coordinadoras del evento, Mariana Juárez, nos platicó acerca de cómo nació el taller y qué la motivó a llevar a cabo este proyecto, a lo que comentó: “es una forma de dar a conocer las tradiciones ancestrales”. Asimismo, señaló que al inicio del mismo observó cómo una acción hace impacto sobre los demás, encontrando en aquél una forma de apoyar y difundir la cultura local.

Entre los trabajos presentados cabe destacar los huipiles, así como las bolsas típicas de la región.

De igual manera, en entrevista con Rudi –quien, junto con Beatriz impartió el taller– habló sobre el trabajo que realizan las mujeres de Xochistlahuaca, Guerrero: “la vida de una tejedora es difícil, porque no terminas una pieza y encuentras a alguien que la compre al precio que tú digas”. Esto es lo que sucede muchas veces con los productos y artesanías que son originarios de un estado o, incluso, de un país pues algunas personas no aprecian los productos propios de la región y les conceden más valor a objetos extranjeros.

Rudi es una joven originaria de Xochistlahuaca, Guerrero. Se inició en el aprendizaje del tejido a los nueve años. Para la maestra, el tejido es un trabajo diario de las mujeres originarias de la comunidad; ella aprendió observando a su madre, “observando se aprende a tejer en Xochistlahuaca… uno empieza como jugando”, señaló la entrevistada.

Al preguntarle sobre su experiencia personal en este taller, Rudi comentó que existen sentimientos encontrados porque muchas veces las generaciones jóvenes no muestran un interés muy fuerte por aprender los oficios propios de su comunidad, ya que es difícil mover este tipo de trabajo y prefieren estudiar. No obstante, haber impartido el taller le trajo sensaciones de felicidad al ver el entusiasmo de sus alumnas que desean aprender. En un primer momento, Rudi viajó al Distrito Federal para cursar la universidad pero que no la concluyó. Luego de cinco años, retomó nuevamente el tejido y regresó a su comunidad de origen, donde creció. Considera que es importante regresar a sus raíces.

El taller significó una oportunidad para compartir el conocimiento heredado de sus abuelos y su mamá sobre la técnica elemental del telar de cintura. Algunas puntadas básicas son la «cucarachita de agua» y la «luciérnaga». Este trabajo  se realiza día a día y se aprende desde niña.

El  telar de cintura se viene realizando desde hace más de 500 años. Su nombre debe a que el telar va amarrado a la cintura y se trabaja sentada. Las figuras plasmadas en las prendas reflejan parte de su cultura, como las guías de flores, los cerros y las montañas, todo aquello que los rodea. Es interesante conocer y acercarse a la cultura que aún tenemos, como lo decía una de las maestras. Los pueblos indígenas aún existen y no están solamente en los museos, sino que forman parte de nuestro presente.

 


* Sonia Suárez Martínez es estudiante del último semestre en la licenciatura de Pedagogía por la UPN-Ajusco. Corresponsal invitada.
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