Tras su fallecimiento, el incomparable luchador social Mandiba será homenajeado en muchos países alrededor del mundo.

Nelson Mandela (1918-2013)

“La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que, por lo tanto, dormiré para la eternidad”.

NELSON MANDELA

Redacción CMC

El pasado 5 de diciembre falleció en Pretoria, a los 95 años, el líder sudafricano Nelson Mandela, víctima de una infección pulmonar. Luego de las ceremonias que se le ofrecerán en próximos días –entre ellos, una misa colectiva y un funeral de Estado–, el Nobel de la Paz será enterrado hacia el 14 o 16 de diciembre. CMC se une a esta serie de homenajes con una reseña biográfica de uno de los máximos luchadores sociales del siglo XX.

 

ORÍGENES

Natural del grupo étnico Madiva, Nelson Rolihlahla Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Transkei, Sudáfrica. Fue bautizado como Nelson según una costumbre local. En 1944, estudió Derecho en la Universidad de Witwatersrand; posteriormente, se integró en el Congreso Nacional Africano (CNA). Cuatro años más tarde, se afilió al Partido Nacional que luchaba contra de las políticas del apartheid o sistema de segregación de castas.

 

UNA LUCHA POR EL RECONOCIMIENTO DE LA IDENTIDAD COLECTIVA

A lo largo de su vida, Mandela fue encarcelado en múltiples ocasiones. En 1955, es apresado por primera vez junto con otros 156 activistas. Para 1960, anunció el levantamiento del brazo militar Umkhonto we Sizwe (La lanza de la nación); dos años más tarde, huyó de Sudáfrica para solicitar apoyo de Etiopía y Marruecos. A su regreso, fue detenido y sentenciado a cinco años de prisión con trabajo forzado. Tras ser apresado junto a varios activistas, lo encarcelaron definitivamente, de 1964 a 1982, en la prisión de Robben Island, Ciudad del Cabo, y luego en Pollsmoor.

Durante esas terribles estancias, su reputación creció al punto de ser aceptado como “símbolo de la resistencia  y de la fuerza del movimiento antiapartheid”. No obstante, dicho encarcelamiento no evitaría que las protestas cesaran por unos derechos que comenzaban a reconocerse. En 1976, cientos de estudiantes negros de Johannesburgo protestaron contra la enseñanza obligatoria del afrikáans o lengua de los blancos. La represión de las fuerzas de seguridad masacró a más de 500 personas. En ese momento, el levantamiento antiapartheid se extendió por todo el país.

 

APARTHEID O RÉGIMEN DE SEGREGACIÓN RACIAL

En lengua afrikáans, apartheid significa «separación». El régimen de segregación racial consiste en la separación de población de blancos y negros. Este fenómeno se dio muy particularmente en Sudáfrica, cuando en 1886 se halló un filón de oro en las sierras de Witwatersrand, por lo que algunos cazadores de fortuna se trasladaron a Johannesburgo. La ambición por las riquezas naturales y la necesidad de leyes que aseguraran una mano de obra barata fueron aspectos cruciales que propiciaron este nefasto sistema.

Por su parte, el antecedente legal inmediato es el Black Land Act de 1913, una serie de normas que prohibía la adquisición o desposesión de tierras por parte de la población negra; asimismo, no podían ocupar cargos en el gobierno ni tenían derecho al voto, con excepción de elecciones aisladas.

El régimen del apartheid duró 8 décadas, casi un siglo de dominación por parte de los blancos sobre la población negra. Su propósito fue conservar el poder de la minoría blanca –un 21% de la población total– a fin de perpetuar el problemático concepto de «desarrollo». Hacia 1948, el primer ministro sudafricano Daniel Malan –también pastor de la iglesia Holandesa Reformada– presentó una propuesta «a favor del hombre blanco». A partir de ese momento, las normas se hicieron más rígidas y se prohibieron los matrimonios mixtos, además que se establecieron en la ciudad zonas para cada grupo racial. Así surgieron los Bantustanes o guetos donde se confinaba a la población negra.

Todo este tipo de prohibiciones impidieron que la población de color instalara negocios en las zonas de los afrikáner, del mismo modo que los blancos no podían entrar a territorio negro. Además, las medidas afectaron la vida cotidiana: es bien sabido que el transporte público estaba dividido según el color de piel, así como los accesos a ciertos edificios. Esto generó un aumento en los costos de vida, complicaciones en los servicios de salud y el sistema educativo, mismo que no era accesible para la comunidad de color.

 

EL APÉNDICE CUBANO

Otro mérito para la culminación del abominable régimen fue el apoyo de Fidel Castro y la Revolución Cubana, pues intervino en la guerra civil de Angola y derrotó a las tropas de Zaire (hoy, República Democrática del Congo), al ejército sudafricano y dos ejércitos mercenarios que Estados Unidos financió a través de la CIA. Entre 1975 y 1991, cerca de 450,000 hombres y mujeres cubanos viajaron a Angola para luchar contra la facción racista de Pretoria; desafortunadamente, más de 2,600 perdieron la vida.

Con la independencia de Angola, no sólo se desplazaron las visiones racistas sino que se sentaron las bases para la posterior liberación de Namibia. En la Conferencia de Solidaridad Cubana-Sudafricana de 1995, Mandela expresó su agradecimiento para con el pueblo cubano. A continuación, reproducimos el discurso que recientemente publicó en una nota el diario Telesur:

“Los cubanos vinieron a nuestra región como doctores, maestros, soldados, expertos agrícolas, pero nunca como colonizadores. Compartieron las mismas trincheras en la lucha contra el colonialismo, subdesarrollo y el aparthied… Jamás olvidaremos este incomparable ejemplo de desinteresado internacionalismo”.

 

LA LUCHA RINDE SUS FRUTOS

En la década de 1990, Naciones Unidas comenzó a emitir severas sanciones contra el régimen de segregación. Fréderik de Klerk, primer presidente de Sudáfrica, intentó anular las políticas separatistas; fue el momento en que se revocaron las condenas de Mandela y los miembros del CNA, iniciando con la abolición paulatina de las leyes discriminatorias que culminaron hacia 1991.

Tras su liberación, Mandela se dedicó a la vida laboral para concluir metas que se había propuesto décadas atrás. En 1991, durante la primera conferencia nacional del CNA, sería electo presidente del Congreso. Ese mismo año, el Parlamento de Sudáfrica invalidó la última ley que sustentaba el régimen de segregación racial. Por tales iniciativas, Mandela fue galardonado en 1993 con el Nobel de la Paz, debido a sus políticas en favor de la igualdad, la democracia y el rechazo al régimen de segregación contra la población negra de Sudáfrica.

De 1994 a 1999, Mandela ejerció como presidente de Sudáfrica, convirtiéndose en el primer presidente negro de su país. Durante su gobierno, entre otras cosas, impulsó la reconciliación nacional y fomentó la participación electoral de la ciudadanía.

 

(Con información de Aristegui Noticias, lanacion.com y Telesur).

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