Por Guadalupe Escobedo Colunga*

ANTECEDENTES

En 2010, el comité de Cine y Medios Comunitarios presentó una solicitud –por instancia de la comunidad Ikood– para promover la restauración de tres películas que fueron pioneras de la comunicación intercultural en México. En aquel entonces, la Dirección de Acervos de Cine y Video “Alfonso Muñoz”, estaba a cargo de la etnomusicóloga Xilonen Luna, quien le dio seguimiento al caso.

   Sin embargo, fue a principios de este año que la solicitud comenzó a rendir frutos al iniciarse un proceso integral de restauración fílmica. La coordinación técnica del proyecto fue delegada al cineasta Luis Lupone Fasano, promotor del primer taller de cine comunitario en el que se produjeron las cintas referidas.

     En entrevista reciente, la artista textilera y cineasta Teófila Palafox, productora de La vida de una familia Ikood, una de las cintas en procesos de restauración, ha expresado su profunda alegría por el proyecto, y espera que las cintas puedan conocerse por diversos públicos.

LA HISTORIA

En 1985 se realizó el Primer Taller de Cine en Comunidades Indígenas, para este primer taller se eligió a la comunidad huave de San Mateo del Mar en Oaxaca. El proyecto fue resultado de la iniciativa de Luis Lupone, quien lo propuso al entonces Instituto Nacional Indigenista (INI), hoy la CDI. Sin embargo, desde un principio tuvo muchos obstáculos a vencer, el primero, convencer a la institución de la importancia que tenía dejar que las comunidades  fueran quienes grabaran las producciones.

     De este modo, en los noventas el INI “inició el programa de transferencia de medios audiovisuales a comunidades indígenas, cuyo objetivo fue promover el uso del vídeo como medio de comunicación para beneficiar a las comunidades indígenas.  La institución, consideró que era importante que las propias comunidades indígenas decidieran qué registrar y difundir y cómo y cuándo hacerlo” (El cine indigenista, 2008, texto sin autor de la CDI).

     En teoría, con el taller  se había logrado involucrar a las comunidades en el registro de su tradición y cultura para que fuera más exacto, tal como afirma Teófila Palafox en el documental Tejiendo Mar y Viento de Luis Lupone, “vemos que hay películas que ilustran al indígena en su vida, pero no exactamente porque no lo conocen”. Incluso, los documentalistas intentan registrar la vida y cultura de las comunidades lo más exactamente posible, sin embargo, sus prejuicios estéticos, los llevan a registrar sólo la parte de la realidad que a ellos les gusta o que ellos consideran que debería conocer el resto del público, no lo que las comunidades quisieran que fuera registrado.

     Lamentablemente, de las tres producciones que resultaron en el taller, sólo una llegó hasta el proceso de edición, La vida de una familia Ikood de Teófila Palafox,las demás quedaron guardadas en las bodegas de la CDI durante muchos años. Además, la oportunidad de  que los habitantes nativos de las comunidades  fueran los productores de los documentales que hablaban de su cultura tampoco se repitió más, ni en San Mateo, ni en otro lugar, dejando en el olvido el proyecto de transferencia de medios audiovisuales.

Foto original de Francisco Vázquez, publicada en http://radiosederecgdf.blogspot.mx

LA ACTUALIDAD

Hoy, a veintisiete años del Primer Taller de Cine Indígena, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) decide “retomar el compromiso que tenía con la comunidad huave”, volver a editar, subtitular y reproducir las tres películas que surgieron del taller. En busca de respuestas, el Comité de Cine y Medios Comunitarios, solicitó una entrevista a Margarita Sosa, la actual directora del Acervo de Cine y Video “Alfonso Muñoz” de la CDI:

¿Cómo nace la idea de restaurar el material audiovisual del Acervo de Cine y Video “Alfonso Muñoz”? ¿Cuál es su finalidad?

La Dirección de Acervos de acuerdo al Estatuto Orgánico de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas en su artículo 19, fracción XIX, tiene como principales funciones

XIX. Dirigir los procesos pertinentes para el estudio, catalogación, conservación, y difusión de los acervos del patrimonio cultural de los pueblos y comunidades indígenas de México, que resguarda la Comisión.

Dentro de estas se encuentran las actividades específicas de conservación y preservación del material fílmico producido por el Instituto Nacional Indigenista desde los años cincuenta del siglo XX. El proyecto Rescate integral de las películas del primer Taller de Cine Indígena, se encuentra inserto dentro de estas actividades.

¿Quiénes serán los mayores beneficiarios de esta iniciativa institucional?

Esperamos que en primer lugar los pueblos indígenas que hayan sido registrados en esas producciones, porque en ellas se encuentra la memoria histórica de estos pueblos y el registro de sus manifestaciones culturales en el contexto específico en el que fueron realizadas las filmaciones. Otros beneficiarios serán los investigadores, estudiantes, cineastas y videoastas especializados en el tema y la sociedad mexicana, porque contará con mayor información sobre la diversidad cultural de los pueblos indígenas contemporáneos de nuestro país.

¿En qué consiste el proyecto de restauración fílmica?

La restauración de materiales fílmicos es una actividad que realiza el Acervo de Cine y Video Alfonso Muñoz, y consiste en acciones de conservación de los materiales, como la revisión física, cambio de pegaduras, limpieza de rollos, rebobinado de rollos para su oxigenación, entre otras; y el proceso de digitalización que consiste en la captura RAW (tal y como está la película), corrección de color y preservación digital del filme. Este último proceso se realiza en el Sistema de ingesta y digitalización de materiales fílmicos recientemente adquirido por la CDI.

 ¿Cuál es el estado actual del proyecto?

Se ha realizado la digitalización en RAW de los negativos, positivos y del sonido óptico, así como la revisión de los guiones y subtítulos de las producciones.

 En entrevista telefónica, la licenciada Xilonen Luna nos comentaba el año pasado que las primeras cintas en restaurarse serían las correspondientes al corpus fílmico del Primer Taller de Cine Indígena, ¿bajo qué criterios hicieron dicha elección?

Porque el Taller fue un proyecto impulsado por el INI y la primera experiencia de cine en América Latina realizado por los propios indígenas. Otro criterio fue el de llevar a su término la conclusión de las producciones en colaboración con el realizador del primer taller de cine indígena Luigi Lupone, con objeto de rescatar  los negativos originales de las dos películas nunca finalizadas: Cuéntame un cuento Moombida y Una Boda antigua y concluir los procesos faltantes en 1985. Digitalizar y restaurar la Vida de una familia Ikood y rearmar Tejiendo mar y viento, para dejarla en su duración original de 60 minutos, documentar la experiencia del Taller y de sus circunstancias e incluir la descripción de los trabajos de restauración y digitalización. El último criterio, pero no por ello el menos importante, fue el hecho de que en su momento el INI no devolvió a la comunidad Ikood los resultados del registro fílmico, así que la institución tenía pendiente el cumplimiento de ese compromiso establecido hace 27 años.

 Las cintas de las hermanas Palafox fueron pioneras de la comunciación intercultural en nuestro país. Una vez terminada la restauración de dichas cintas, ¿cuál será la estrategia de distribución y difusión de las mismas? ¿Se contempla la difusión hacia el público general?

Se ha programado su publicación en DVD en 2013 y la proyección pública de estas películas, asimismo, se ha considerado la entrega del 25% del tiraje en DVD a la comunidad Ikood, a través de sus autoridades y la entrega de al menos 50 ejemplares a las integrantes sobrevivientes del taller o a los descendientes de las que hayan fallecido.

 ¿Han contemplado la realización de algún evento para dar a conocer las cintas entre las comunidades involucradas?

Si, el próximo año se hará entrega de las películas ya publicadas en DVD a las integrantes del taller y a las autoridades civiles y tradicionales Ikood en un acto comunitario en San Mateo del Mar, para que sean ellas quienes definan su distribución.

     De este modo, vemos como una iniciativa ciudadana, recuerda a la institución sus compromisos con las comunidades y la importancia que tiene la preservación, restauración y difusión de materiales como las películas que resultaron del Primer Taller de Cine en Comunidades Indígenas, tanto para las comunidades,  la propia institución, los estudiantes, los académicos y en general, para la cultura mexicana.

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* Colaboradora de este espacio

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