ALUMNOS DEL FESTIVAL CINEMATOGRÁFICO AMBULANTE MÁS ALLÁ PRESENTAN SUS ÓPERAS PRIMAS EN UN RECINTO UNIVERSITARIO DE LA CAPITAL METROPOLITANA

POR: ALBERTO CONSTANTINO*

 

México, Distrito Federal. Del 23 al 26 de agosto, se realizó el primer encuentro entre documentalistas comunitarios en el Aula Magna de la Universidad del Claustro de Sor Juana, situada en el Centro Histórico de la Ciudad de México. El evento –coordinado por el festival Ambulante y su programa Ambulante Más Allá– se conformó de proyecciones cinematográficas y mesas de diálogo, epílogo con el que cincuenta estudiantes culminaron un ciclo de formación en torno al cine documental.

 

De esta manera, realizadores y asistentes admiraron la presencia de importantes especialistas como Margarita Dalton, Antonio Zirión, Carlos Haggerman, Lucila Moctezuma y Martha Sánchez, quienes comentaron ampliamente cada uno de los proyectos exhibidos. Cabe resaltar la respuesta tan positiva que hubo entre la comunidad estudiantil de dicha casa de estudios y el público general que asistió al evento.

 

El programa de proyecciones se conformó de diez documentales procedentes de diversos estados:[1]

 

Campeche

El futuro en nuestras manos de Sara Oliveros, Abimelec Arcos y Óscar Hernández

De tres… UNO de Eloi Chávez, Natalia del Carmen Matus y Francisco Bautista de la Cruz

Campo 9 de Carlos Rivero, Nicolás Feldman y Mayra Caal

 

Chiapas

 El Nail de Néstor Jiménez Díaz, Marisela Sánchez Gómez y Juan Antonio Méndez

Koltavanej de Concepción Suárez, Gemma Estrella y María Cameras

No quiero decir adiós de Ana Isabel Ramírez, Blanca Olivia Hernández y Ángel López

 

Yucatán

Chibal´Kan de Glenny G. Torres, María Beatriz Tzuc y Paloma Cituk

Sanjuana de Vìctor Rejón, Rafael Heredia y Rossana Ek

Los guardianes del Mayab de Jaime Magaña, María Bello y Giovani Balam

Guatemala

 Tramas y trascendencias de Flor de María Álvarez, Loida Cúmez y Tomasa Atz Tomás

 

 Still de Tramas y trascendencias. Imagen proveniente del boletín electrónico de prensa que aparece en el sitio del festival

 

GÉNERO Y JUSTICIA

“Con el documental, pretendemos que la gente vea cómo las tramas limitan nuestra vida, coartan nuestra vida y que hay alternativas de trascenderlas”

Equipo de producción, Tramas y trascendencias

La primera mesa de diálogo que sesionó el día 24 de agosto tomó como eje las proyecciones Sanjuana, así como Tramas y trascendencias. Si el primer documental aborda un tema tan escabroso como el suicidio, Tramas y trascendencias se yergue como un fuerte testimonio sobre los traumas femeninos del abuso sexual. Según el equipo de producción, este cortometraje presenta “las tramas históricas o patrones traumáticos que se han heredado de generación en generación y que impiden vivir la vida en plenitud”.

 

Antes de realizar documentales, el equipo de producción de Tramas y trascendencias –compuesto esencialmente por mujeres guatemaltecas– se dedicaba a la sanación de traumas y tramas en la vida de otras mujeres. Al entrar en contacto con el cine documental, ellas lograron reconocer al documental como una herramienta importante para su quehacer cotidiano.

 

La necesidad de definir temáticas y el desafío ordinario ante las instituciones son retos señalados como frecuentes al momento de producir un documental, sin olvidar la capacitación y actualización requerida en relación con las nuevas tecnologías. Al respecto, el testimonio del equipo guatemalteco es ilustrativo: en un trabajo previo, el colectivo KAQLA contrató una empresa de postproducción que editó sus materiales de manera ajena al discurso que ellas propusieron; se añadió música sin que se solicitara y, por consecuencia, “se perdieron cosas profundas”, menciona una de las integrantes. Como era de esperarse, la compañía no quiso proporcionarles asesoría técnica para sus futuras ediciones.

 

Por último, el equipo compartió aspectos de su metodología. Previo al rodaje, la producción de Tramas y trascendencias realizó un taller con las informantes que salieron a cuadro dada la delicadeza del tema; inherentemente, este rasgo preparatorio se vinculaba con su quehacer –la militancia social– en el entendido que las mujeres ultrajadas debían comenzar a superar sus traumas al momento de documentar su testimonio.

 

Tal objetivo se cumplió parcialmente. Según el equipo, existieron secuencias en que la filmación se detuvo debido al sufrimiento expresado por las informantes; el padecimiento con las otras mujeres llevó a las realizadoras a compartir su pena: “al estar haciendo edición, seguimos llorando”, afirma la postproductora.

 

Mesa Género y Justicia

 

EL DOCUMENTAL COMO HERRAMIENTA POLÍTICA

Al igual que la anterior, esta mesa fue moderada por Lucila Moctezuma y Martha Sánchez. En ella, estuvieron presentes los integrantes de las cintas Koltavanej y No quiero decir adiós. Koltavanej cuenta la historia de Rosa, una mujer chiapaneca injustamente encarcelada por delitos que nunca cometió, mientras que No quiero decir adiós es una cruda reminiscencia sobre los feminicidios en San Cristobal de las Casas, Chiapas: “una historia contada desde el corazón” que rinde homenaje a Ana Laura, víctima de tan abominable acontecimiento.

 

La premisa central de la mesa buscó definir al documental como una herramienta política a través de la cual se puede exigir justicia. Asimismo, se destacó el carácter autoconsciente de sus objetivos políticos. En No quiero decir adiós, el testimonio es más que una trágica historia de impunidad pues al dar rostro a las mujeres asesinadas, se visibilizan los problemas existententes en la localidad.

“Decidimos no esperar a que nadie nos cediera los medios. Los construimos desde hace tiempo por la necesidad de nuestros pueblos”

Equipo de producción, Koltavanej

Por otra parte, el lamentable caso de Rosa no sólo se erige como una lección de vida para la comunidad: se trata de una advertencia y una exhortación hacia la juventud para que compartan sus historias de vida entre contemporáneos. Por consiguiente, el cine se constituye como un medio que permite la convivencia entre comunidades, posibilitando así el crecimiento personal y colectivo; en palabras de algún integrante de Koltavanej, el documental nos permite “mostrar la realidad… lo que estamos viviendo”.

 

Al final de la mesa, ambos equipos coincidieron en que lo más importante como documentalistas es la “necesidad de no callar una voz”; se necesita tomar la herramienta y acompañar en un ejercicio de denuncia.

 

Mesa Género y Justicia

 

OTROS CINES: INDÍGENA, COLABORATIVO, COMUNITARIO / PERSPECTIVAS Y RETOS PARA EL FUTURO

 “El documental va más allá de la película misma”

Profesora de Ambulante Más Allá

La última mesa del día se distinguió por conjuntar a los profesores que impartieron cátedra entre los jóvenes documentalistas. El diálogo inició con una problemática ya conocida sobre los términos que se utilizan para referirse a estos materiales. Es común escuchar la categoría cine indígena en alusión a las producciones que se realizan en regiones apartadas de las grandes urbes, o que utilizan modelos de producción distintos a los tradicionales. Esto sucede, incluso, entre los grandes proyectos de comunicación intercultural (Bolivia, Canadá, Australia) con lo que se limitan las posibilidades reales de estos audiovisuales, sobre todo si continúa utilizándose un distintivo étnico para etiquetarlas. Este debate fue estupendamente mediado por María Inés Roque, coordinadora académica de Ambulante Más Allá.

 

Sobre la mesa, apareció un dilema que se resume en un par de cuestionamientos: ¿qué tan universal puede ser el lenguaje audiovisual y qué tan distinto pueden ser las narrativas de otras culturas?. El dialogo transitó hacia el perfil educativo del proyecto; según se dialogaba, el proceso de enseñanza contemporáneo no se ciñe a la unidireccionalidad, a las visiones univocistas en las que los alumnos sólo reciben información sin derecho al diálogo: de lo que se trata es de “recibir réplicas, preguntas, ver cómo reaccionan a lo que se les comunica”, comenta un profesor.

 

Desde la perspectiva de los docentes, las limitaciones técnicas no deben ser un pretexto que restrinja la creatividad para con los discursos documentales, mucho menos lo serían en la comunicación de un contenido cultural. En este sentido, convendría reconocer la capacidad creativa que cada individuo posee, teniendo en cuenta la libertad y la experimentación como componentes esenciales de aquélla.

 

Hacia el final de la mesa, se remitió el tema de la metodología. Esta operó a partir del acercamiento de las herramientas en el menor tiempo posible, siempre respetando las diferencias culturales. Por otro lado, se reconoció la necesidad de capacitar a los alumnos en técnicas de difusión y distribución cinematográfica ya que, aunque los festivales son una opción de exhibición, no deben olvidarse los objetivos de la comunicación intercultural. Actualmente, los medios comunitarios se vinculan de manera inherente con nuevas tecnologías como el internet; sin embargo, conviene sobrepasar al medio mismo en virtud de que el material llegue a un público más amplio, explotando al máximo el sentido comunicacional de las producciones.

 

Mesa Otros cines

 

MÁS ALLÁ DE AMBULANTE

 

Según su documento de identidad, Ambulante Más Allá “es un proyecto de capacitación en producción documental que tiene como objetivo formar a nuevos realizadores provenientes de diversos rincones de América Latina, quienes cuentan con acceso limitado a las herramientas necesarias para compartir sus historias con un público amplio. Por medio de talleres modulares, Ambulante Más Allá fomenta la realización cinematográfica independiente para lograr que estas historias sean contadas desde una perspectiva cultural y estética propia, que no surja de la imposición de parámetros audiovisuales convencionales”.

 

Inicialmente, según cuenta la directora del proyecto –Carolina Coppel– se buscaba que los estudiantes de pequeñas comunidades, mexicanas y guatemaltecas, pudieran compartirles las historias de sus localidades mediante la adquisición de herramientas con las que pudieran narrarlas en una película documental.

 

El proyecto de capacitación audiovisual surgió a fines de 2009 con un curso piloto dirigido a las mujeres del grupo KAQLA, quienes realizaron un cortometraje titulado La Banca. El proyecto tardó dos años en consolidarse hasta que, en agosto de 2011, se realizó “un proceso de selección que consistió en una convocatoria pública circulada principalmente entre organizaciones sociales que trabajan en el interior de estos estados, así como en universidades regionales y en algunos casos en radios locales de Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas”, según menciona el boletín de prensa del proyecto.

 

Con el apoyo de instituciones como Ford Foundation, Fundación Kellog, Fundación ADO, Bertha Foundation, Bancomer y el Instituto Mexicano de la Juventud, el proyecto Ambulante Más Allá pretende que los participantes conozcan el uso de herramientas técnicas para desarrollar su capacidad de comunicación audiovisual, “incorporando las bases del lenguaje cinematográfico y desarrollando competencias locales de comunicación y expresión audiovisual”, sintonizando así el compromiso social con la expresión personal de cada realizador.

 

Mediante un curso teórico-práctico en el que los docentes fueron cineastas y documentalistas en activo, los alumnos aprenden a hacer cine documental con base en cuatro grandes ejes: conceptualización de proyecto, rodaje, edición y postproducción. Asimismo, adquieren conocimientos técnicos para el manejo de equipos sofisticados como cámaras de video HD, micrófonos Lavalier, boom, tripie, rebotadores, computadoras de escritorio y paquetería de edición digital.

 

Como parte del compromiso que tiene con los egresados, Ambulante Más Allá gestiona la proyección continua de todos los materiales producidos. De esta manera, los documentales que formaron parte de la programación anteriormente citada continuarán exhibiéndose, por un lado, en las comunidades donde se realizaron los trabajos y, por otro, tanto en la Gira Ambulante como en los festivales de Morelia y Puebla, respectivamente.

 

  


* Corresponsal de este espacio.

[1] Por cuestiones de espacio, sólo se anotaron los primeros tres cargos de cada producción (director, productor y fotógrafo) aunque es bien sabido que los equipos se constituyeron por más integrantes.

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