En apariencia, los museos de arte apuestan por un proceso individual de reflexión, en el que las obras fungen como los emisores protagonistas. Sin embargo, existen diversas actividades que pueden fomentar el diálogo entre visitantes, hecho que los convierte en espacios socialmente responsables y con amplias posibilidades de proyección social. El siguiente comentario versa sobre la planeación y realización de un curso-taller que se llevó a cabo en un importante museo de la Ciudad de México. La intención del mismo era la de propiciar un encuentro, a partir del cual un grupo de visitantes reflexionó sobre las relaciones –actualmente problematizadas– entre comunidad, memoria colectiva, imagen y tecnologías de comunicación.

Construyendo una memoria en común

El curso-taller “Álbum Colectivo” fue impartido por un grupo de talleristas del Museo Soumaya, con sede en Plaza Loreto, como parte de las actividades desarrolladas por el departamento de Comunicación Educativa. Entre las obras que expone este recinto museístico -especializado en arte clásico- se encuentra un conjunto de fotografías que datan del siglo XIX e inicios del XX ( exposición temporal “Archivos Privados”). Estas piezas sirvieron como pauta para el diseño de dicho curso, que intentó tejer una relación entre la memoria colectiva y las tecnologías de comunicación y expresión, específicamente, la fotografía.

 

Referencias teóricas

Según Bruno Ollivier, cualquier recuerdo necesita un encuentro y una comunicación para existir. Las formas de comunicación entre los individuos propician la preservación del patrimonio; por el contrario, si éste no se comunica, correrá el riesgo de desvanecerse o transformarse en entidades ontológicamente ajenas.[1] En este sentido, los documentos fungen como prueba fehaciente de la comunicación del patrimonio tangible e intangible. La importancia de cualquier documento dentro de los procesos de comunicación guarda relación con su cualidad testimonial, tal es el caso de los “documentos archivos”.

 

En analogía, los “documentos archivos” se definen como testimonios materiales, únicos, de actos realizados por personas; del mismo modo, son expresiones testimoniales en distintos lenguajes y soportes que mantiene una relación con la entidad productora.[2] Así, un relato también es un documento ya que, a partir del mismo, se funda una identidad. Siguiendo a Olliver, el relato favorece el agrupamiento de elementos heterogéneos, permitiendo, a su vez, la construcción de la memoria. En sus palabras, la memoria individual es colectiva pues el recuerdo se afianza cuando varias personas se encuentran para contar un relato acerca de lo sucedido, para rememorarlo y legitimar su veracidad.

 

Aportación metodológica a la comunicación intercultural

Inicialmente, los talleristas plantearon una disertación sobre la naturaleza de la imagen. Conscientes del diálogo entablado, los participantes comenzaron con la construcción de un álbum colectivo, compartiendo un relato sobre alguna imagen fotográfica que representara un momento significativo de su vida.[3] Tras esto, los participantes se agruparon en equipos, de acuerdo con alguna relación afín que ellos formularan entre la imagen propia y la de los demás.

 Participantes del curso-taller “Álbum Colectivo” en el Museo Soumaya, con sede en Plaza Loreto.

 

Se conformaron tres equipos de tres o cuatro integrantes,[4] quienes dialogaron sobre las relaciones establecidas entre las imágenes y sus relatos. Los resultados de cada uno de los equipos fueron plasmados en un gran “lienzo colectivo”: un diseño plástico, libre, que sirvió como contenedor relacional del encuentro entre la colectividad y sus recuerdos.

 “Lienzo-memoria”. Ejercicio final del curso-taller.

 

El “lienzo-memoria” reagrupa las representaciones de una sociedad contemporánea que se encuentra en constante cambio. Es una instantánea que congela el encuentro entre asistentes, evidenciando la convivencia grupal e ilustrando las afinidades de una colectividad que nunca se conjuntará nuevamente en la misma situación. Sin lugar a dudas, el documento creado confirma su cualidad axiológica como representación de la memoria colectiva. Además, el discurso expresado es un material potencialmente analizable para las distintas disciplinas humanísticas.

 

 

 

 

 

 

 

El curso-taller culminó con una invitación para que todos los asistentes realizaran –cada uno en su casa y a su tiempo– una versión individual de álbum con material proporcionado por el museo, teniendo como referencia ciertas recomendaciones metodológicas dictadas durante las sesiones. Este nuevo contenedor de recuerdos posee una ventaja respecto al álbum colectivo, ya que aquél tendría la facultad de albergar las imágenes originales. Asimismo, se les exhortó para que enviaran un registro fotográfico del proceso en torno a la creación de su propio álbum, en un afán por extender parcialmente la continuidad del curso-taller.

 

 

Álbum de Angélica. Fotografías presentadas con autorización de la autora.

Resultados

Aunque la respuesta no fue homogénea, los productos terminados permiten entrever la asimilación de un proceso pedagógico.[5] Con la imaginación como límite, los participantes realizaron trabajos de excelente calidad, de una frescura inigualable y, lo más importante, de una trascendencia histórica.


[1] OLLIVIER, Bruno, “Memorias, Identidades y Patrimonio Inmaterial: ¿qué papel desempeña”, Medellín, 2005, conferencia.

[2] FUSTER RUIZ, Francisco, “Archivística, archivo, documento de archivo… necesidad de clarificar conceptos” en Anales de Documentación, número 002, Universidad de Murcia Espinardo, España, pp. 103-120.

[3] Los talleristas solicitaron a los participantes que trajeran una fotografía, en reproducción, de acuerdo a dicha consigna. El hecho que fueran reproducciones y no “originales” instaba a que los visitantes se sintieran en confianza para manipular plásticamente las imágenes, sin riesgo a perderlas.

[4] Es importante señalar que cada equipo estaba conformado por personas de diversas edades, disciplinas y grados académicos.

[5] A manera de autoevaluación, se puede notar que no hubo una respuesta colectiva en relación con dicho recurso. Ello obedece a que, posiblemente, se trata de una actividad libre.

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